miércoles, 17 de septiembre de 2008

Día 19-20-21: París

DÍA 19: Jueves 21 de agosto

París
De nuevo a madrugar, ya no me acordaba y me ha costado un poco levarme a las 8, a las 9 y poco más estábamos subidos al autobús 244, es una línea que te lleva a la puerta Maillot, esta vez hemos pagado los 1,6 euros por adulto, el conductor ha dejado pasar a Xavi sin pagar a pesar de que le tocaba. Este autobús está dentro de la tarjeta Paris Visite.
Si no queréis entrar en un camping, el lugar en el que está situada la parada, es una buena zona para dejar la auto ya que habían varias y además tenéis la parada de bus enfrente, parada Les Moulins-Camping
La última parada es en la puerta Maillot, justo en la entrada del metro, hemos hecho algo de cola para sacar la carta de tres días, pero le he mentido al cajero y le he dicho que Xavi tenía tres años, no se lo ha creído pero no me ha llevado la contraria, así que nos hemos ahorrado 9,5 euros.
Nuestro primer destino era de nuevo la Torre Eiffel, habían unas colas enormes, no os podéis imaginar cuán largas eran, así que Paco y yo hemos decidido no subir, sin embargo, al pasar junto a las otras patas, nos hemos dado cuenta de que las colas eran para subir en ascensor, si quieres ascender por la escalera no hay cola y el coste hasta la segunda planta es de una tercera parte. Subir en ascensor 12 euros, andando 4.
Sé que es posible subir arriba del todo pero no sé el coste ya que sólo puede hacerse por ascensor y hoy indicaba que la espera era de 45 minutos. La vista desde la segunda planta es más que satisfactoria.
Como supongo sabréis la Torre se construyó expresamente para la Exposición Universal de 1889 y en un principio iba a ser un elemento temporal de la silueta de París, diseñada por el arquitecto Gustavo Eiffel, fue muy criticada. Fue la construcción más alta del mundo hasta 1931, fecha en la que se completó el Empire State de NY
Según Eiffel, el complejo entramado de vigas de arrabio surgió de la necesidad de estabilizar la torre frente a fuertes vientos.
El tercer nivel está a 276 metros de altura y puede sostener a 800 personas a la vez, en un día despejado la vista puede alcanzar hasta 72 kilómetros.
Me ha hecho especial gracia leer que la torre ha inspirado numerosas proezas y locuras: la han escalado montañistas, un periodista bajó por ella en bicicleta, la han disfrutado trapecistas y paracaidistas. En 1912, un sastre austriaco, Franz Reichelt, intentó volar desde el parapeto con sólo una capa a modo de alas y se estrelló delante de la multitud, aunque según la autopsia, murió de un ataque al corazón antes de tocar el suelo.
Hemos bajado y más fotos con la torre al fondo, que si ahora hago que la cojo desde la punta, ahora empujándola...
Paseo por los jardines de Marte, de ahí a los Desvalidos que no sé qué pasaba hoy que estaba todo París lleno de policías y los desvalidos mucho más, Policías, cuerpos de seguridad y todos de gala. Preciosas vistas del Dome, iglesia dentro del conjunto arquitectónico militar que iba a estar reservada para las tumbas reales, sin embargo se convirtió, a la muerte del monarca, en un monumento a la gloria de los Borbones y en 1840 se trasladaron los restos de Napoleón Bonaparte.
Hemos paseado por los campos Eliseos, no debéis perrderos el puente de Alexandre III, es realmente bello, en mi opinión y por lo que he visto hoy el más bonito de París, tiene una profusa decoración art nouveu de farolas, querubines, ninfas, caballos alados...
Este puente da acceso al Grand y al Petit Palais, hemos entrado en el Petit en el que había una exposición sobre las diferentes exposiciones universales en París, retratado en diferentes cuadros de la época. Ya sólo ver el Petit Palais por dentro vale la pena, sus techos están pintados y el blanco del mármol da una claridad y belleza extraordinaria al recinto.
Desde la avenida de los campos Eliseos podemos ver a un extremo el arco del triunfo, y al otro el obelisco de Luxor de 3200 años de antigüedad.
Hemos cogido el metro hasta Chantelle, bajarnos ahí para ver l' Ille ha sido otra historia, gente gritándose, suciedad y mucha juventud.
Hemos pasado por el puente Neuf que no hace honor a su nombre, nuevo, sino que es el más viejo de todo París.
En la Ille no os perdáis un mercado de flores y pájaros, se parece a las Ramblas de Barcelona aunque con otro aire.
Queríamos entrar a la Sante Chapelle, pero una vez más mucha cola y nosotros poca paciencia, además, Xavi, tras subir y bajar la Torre a pie sin pedir brazos ya empezaba a estar muy cansado.
Así que con la promesa de una crep, conseguimos seguir avanzando.
Llegamos a la majestuosa Notre Dame, iniciada en 1163 fue finalizada 170 años después por impresionantes arquitectos y artesanos góticos.
La catedral se levanta sobre el emplazamiento de un templo romano y por ello hay una zona arqueológica visitable.
Mide 130 metros de longitud y sus torres tienen una altura de 69 metros, lo que más llama nuestra atención son los impresionantes arbotantes tan característicos en el extremo este y con una longitud de 15 metros.
También hay que pagar entrada y también hay que hacer una larga cola, así que de nuevo, pasamos de largo.
Cruzamos por el puente de Sant louis a la otra isla y de ahí dimos un paseo hasta la Bastilla con intención de ver la plaza y de coger ahí el metro.
En la actualidad, en la plaza de la Bastilla no queda ningún resto del famoso asalto a la prisión de los revolucionarios el 14 de julio de 1789, aunque sus piedras sirvieron para construir el Pont de la Concorde. Una hilera de adoquines señala la ubicación de las antiguas torres y fortificaciones desde los números 5 al 49 del Boulevard Henri IV
Ahí encontramos la Columna de Julliet coronada por la estatua del genio de la libertad, esta columna hueca de bronce mide 51 metros de altura y rinde tributo a las personas que murieron en las contiendas callejeras de julio de 1830 y que provocaron el destronamiento del monarca. En la cripta se conservan los restos de 504 víctimas de los violentos enfrentamientos y de otras que murieron en la Revolución de 1848.

DÍA 20: Viernes 22 de agosto

París
Ha estado toda la noche lloviendo y no ha parado en todo el día, como no sabíamos qué hacer por Xavi, hemos decidido quedarnos en la auto a ver si amainaba, pero después de comer seguía igual, así que para no perder un día, hemos cogido los chubasqueros y ropa y zapatos de recambio para el peque y hemos ido al centro.
Ha seguido lloviendo, pero no con la misma insistencia que por la mañana, así que nos ha permitido ver los monumentos que nos habíamos marcado y sobretodo la Torre y el arco del Triunfo de noche, verlos iluminados.
Así que amortizando el bono de transporte hemos ido subiendo y bajando en plaza Concorde, plaza Etoile y Trocadero.
A las 19:30 ya estábamos en Trocadero contemplando el Arco Iris junto a la Torre Eiffel, ha sido una bella estampa que he fotografiado, hemos seguido viendo lugares y haciendo tiempo hasta que oscureciera.
Hemos conseguido fotografiar el Arco de Triunfo y sobre las 21:30 hemos ido a Trocadero de nuevo para contemplar la Torre, esta vez estaba iluminada en azul, realmente bella, pero la guinda ha sido a las 21:50 cuando de golpe se ha iluminado con estrellas chispeantes blancas, ha todos se nos ha escapado una admiración.
Hemos estado un rato más fotografiando y pasando mensajes con la torre iluminada, las estrellitas sólo han durado 10 minutos y por lo que hemos comprobado lo han vuelto a hacer a las 22:50.
Como el autobús 244 ya no funcionaba hemos tenido que coger el del camping, así que he hecho que Xavi se colara y nosotros hemos pagado los 3,6 euros.

DÍA 21: Sábado 23 de agosto

París
Otro madrugón, antes de las 8 estábamos todos en pie aunque nos ha costado bastante ponernos en marcha.
Hoy queríamos ver el barrio de Montmartré y me ha fascinado sin más.
Montmartre y el arte son inseparables, hacia mediados del siglo XIX, este barrio era la meca de los artistas, escritores y poetas, aquí disfrutaban de los cabarets y burdeles.
Nos hemos bajado en la estación Abbesses, con sus orginiles arcos verdes de hierro forjado y luces ámbar es una de las escasas boca de metro art nouveau originales. Aquí prepararos para subir un montón de escalones, hablo para salir del metro, luego siguen unos cuantos más.
Callejeando por las diferentes vías nos dirigimos a la iglesia del Sacré-Cour, esta iglesia romano-bizantina comenzó a construirse en 1870 y se concluyó en 1914. Al estallar la guerra franco-prusiana, dos empresarios católicos realizaron juramento de construir una iglesia dedicada al Sagrado Corazón si Francia se salvaba del ataque prusiano.
La entrada es gratuita y vale la pena subir y ver la iglesia así como verla desde la parte inferior. Lo que más me gustó fue el colosal mosaico que domina la bóveda del presbiterio. Os advierto que está terminantemente prohibido hacer fotos o grabar, así como que exigen una vestimenta adecuada para acceder al interior. Unos chicos a mi lado, osaron hacer una foto sin flash y un vigilante los echó a la calle sin contemplaciones.
Salimos de la iglesia y en lugar de descender por la escalinata seguimos dando un paseo por el barrio, en las calles más concurridas se agolpan artistas que te proponen pintar un retrato, les dijimos que no y continuamos hacia el único viñedo que queda en París. Justo en la esquina encontramos el famoso y antiguo Au Lapin Agile, un club nocturno en el que se organizan tertulias desde 1910.
Bajamos por la famosa Rue Lepic y en una de las esquinas vimos uno de los escasos molinos de viento que se conservan, el moulin de la Galette que se utilizaba para moler trigo y prensar uva, en la actualidad convertido en restaurante. Al parecer uno de los propietarios del molino fue crucificado en sus aspas durante el asedio de 1812.
Siguiendo por esta calle, en una esquina, nos encontramos con el conocido Moulin Rouge, construido en 1885 se convirtió en cabaret en 1900, aquí se originó el cancán.
Giramos en la calle Clichy que nos sorprendió por la cantidad de luces de neón que daban paso a los diferentes sexshops, lugares con cabinas a 2 € en el que ver a las chicas desnudas y deducimos que prostíbulos, a pesar de lo que pueda parecer, no hay ningún peligro y paseamos disfrutando del ambiente.
Como no habíamos visto el Sacré Cour desde abajo, fuimos a un parque que hay a sus pies y desde el que se obtiene una bonita vista.
Si os apetece comida exótica, este es el lugar, me quedé con unas ganas de probar postres árabes, Dios, qué pinta que tenían. Encontrareis comida para llevar china, japonesa, hindú, árabe...
Fuimos a una de las tantas bocas de metro que hay por la ciudad y nos apeamos en Plaza Concorde, en el barrio de las Tullerias, es un enclave de monarcas y palacios, aquí sólo encontraremos tiendas de lujo y bonitos palacetes así como el Luvre y los jardines.
La histórica plaza de Concorde es de las más grandes de Europa, aquí se guillotinaba a la gente, en dos años y medio mataron a 1119 personas, entre ellas Maria Antonieta. Lo más sorprendente es su obelisco de Luxor, de 3200 años de antigüedad, dos fuentes y ocho estatuas.
De nuevo en metro (maravilloso medio de transporte en esta ciudad) y bajamos en el barrio de Montparnasse. Lo más llamativo, o lo único que supimos pareciar fue su cementario y el Tour Montparnasse, una torre que se convirtió en el edificio más alto de oficinas de Europa cuando se construyó en 1973. Se puede subir a la planta 59 desde la que dicen hay unas impresionantes vistas.
En cuanto al cementerio, entramos con la intención de encontrar alguna de las tumbas de los famosos que ahí descansan, pero a pesar de tener un plano (que dispensan a la entrada como si de otro monumento se tratara) en el que venía indicado dónde están los restos, sólo fuimos capaces de localizar dos.
El peque estaba destrozado así que tras premiarnos con las famosas Gallettes (creía que me iba a ir sin probar esta especia de crep salada) nos fuimos a la auto y nos preparamos para nuestras últimas horas en esta maravillosa ciudad.

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