miércoles, 17 de septiembre de 2008

Día 4: Saint Malo

DÍA 4: Miércoles 6 de agosto

Dinard
Nos hemos despertado temprano en Dinard, hemos descanado bien a pesar de que de vez en cuando se oían los acelerones de los coches, supongo que a medida que se adentraba la noche, la frecuencia de paso era menor y eso me ha permitido dormir casi del tirón, debo comentar que tengo el sueño excesivamente ligero. Un buen desayuno y en marcha con las bicis aunque sólo nos han servido para ahorrarnos la caminata de algo más de un kilómetro hasta el centro y para que Xavi no proteste mucho, por la zona que bordea la costa está prohibido circular encima de la bici, aunque nos han dejado arrastrarla hasta un punto que nos ha convenido y donde hemos podido atarlas.
Hemos parado en la oficina de turismo y ahí nos han dado un pequeño plano de la ciudad, la misma muchacha ha comentado que lo interesante eran las dos puntas, La Pounta Maloine y la Pounta du Moulinet, hemos hecho el recorrido costero con el riesgo de mojarnos, había veces que las olas rompían con mucha fuerza en el camino y un par de veces nos salpicó los pies y parte de los pantalones. Al llegar arriba nos ha sorprendido ver unas farolas en el mar, luego hemos deducido que con la marea baja, eso debe de ser un camino.
Hemos desandado nuestros pasos y teníamos la intención de ver la Punta de Maloine, pero estaba cortada por unas vallas, así que de nuevo hacia la auto.

Saint Malo (ciudad corsaria)
Como había poco más que ver, hemos puesto rumbo a Saint Malo, antes hemos parado en un intermarché en el que el precio de la gasolina estaba a 1,324 €,
hemos tenido que hacer cola pero ha valido la pena y eso que el depósito estaba a medias.
Al llegar al pueblo le he puesto las coordenadas que José Aranjuez indicaba en su relato, pero nos ha sido imposible entrar en ese párquing ya que la altura máxima era de 2,90 y con nuestra capuchina lo superábamos en 3 cm, no valía la pena arriesgarse, así que hemos estacionado en frente, en un descampado en el que habían tres autos y varias furgonetas de reparto.
Justo a la puerta hay una parada de autobús, de todas maneras hemos ido andando hasta lo que es considerado la ciudad vieja o intramuros, hemos tardado unos quince minutos.
Eran las tres del mediodía y por lo tanto baja mar, así que hemos decidido dar vueltas hasta que empezara a subir la marea a eso de las 18 horas, sin embargo, hasta pasadas las nueve no se apreciaba la rapidez con la que se movía.
Dice la leyenda que la marea sube a la velocidad del galope de un caballo; Hasta cierto punto es exagerada la expresión usada por los bretones, ya que suben a una media de unos 12 km/h
Durante dos largas semanas del mes de agosto de 1944, terribles bombardeos destruyeron cerca del 80% de los edificios de la ciudad, reduciéndola a un amasijo de ruinas. Pero la reconstrucción posbélica, comenzada en 1948 y terminada en 1953, logró devolver al lugar su antiguo aspecto.
Nos hemos dirigido hacia el Fuerte Nacional, construido en el siglo XVII como sistema defensivo, la entrada nos ha costado 4 € por adulto, los niños hasta 8 años no pagan, hay una visita guiada pero en francés, de todas maneras nos han dado unos textos que explicaban cada punto. Este fuerte es sólo accesible a pie durante la marea baja.
Hemos dado un paseo por los bastiones y la muralla, de ahí hemos ido buscando un lugar en el que comer los típicos mejillones con patatas fritas, son muchos los restaurantes que lo sirven, pero al final hemos ido a parar a uno en el que tenían un menú que estaba bastante bien, cabía la posibilidad de escoger como entrante seis ostras, pero yo paso y a Paco no le hacen mucha gracia.
De nuevo a la playa para ver la marea y esta vez sí que era apreciable, hemos disfrutado los tres cuartos de hora que hemos estado retrocediendo por no mojarnos los pies.
Cerca de las once hemos llegado a la auto y mientras me disponía a encender el ordena he oído aparcar una auto, Paco estaba fuera con el vicio (entiéndase tabaco) y al poco le he oído hablar en catalán, me ha sorprendido porque en estos cuatro días, hoy ha sido la vez que más castellano hemos oído, y estos chicos de Lleida los primeros catalanes con los que entablábamos conversación, ha sido agradable y la verdad es que coincidimos mucho en los pasos a dar porque ambas familias llevamos los mismos relatos como libro de cabecera.



Recorrido: Dinard – Saint Malo
Distancia: 13 km

Crepes y cenar: 55 €

Entradas: 8 €

Coordenadas Párquing de Saint Malo N 48.64680º
W 2.00722º

No hay comentarios: